El Carmen de Viboral y el arte de transformar el barro

Hacia el año 1752, empezaron a asentarse las primeras personas en lo que ahora es El Carmen de Viboral, un municipio en el oriente antioqueño a una hora de Medellín. Entre ellos estaban el padre Fabián Sebastián Jiménez de Fajardo y Duque de Estrada, cura de Marinilla y su hermano Juan Bautista, quienes hicieron una finca de recreo a la que llamaron “El Carmen”

A medida que la población fue creciendo, los habitantes empezaron a practicar la ganadería, la agricultura y la explotación de bosques primitivos. En el año 1787 trajeron desde Quito, Ecuador, la imagen de Nuestra Señora del Carmen, lo que dio paso a que los pobladores solicitaran la erección de la Parroquia. No fue sino hasta 1808 que se le fue concedida la categoría de Parroquia, con el nombre de Nuestra señora del Carmen de Viboral. 

Finalizando el siglo XIX  llegó a El Carmen de Viboral, Eliseo Pareja, ceramista y empresario del municipio de Caldas, quien trajo al pueblo el arte de trabajar el barro y convertirlo en cerámica; y gracias a las fuentes hídricas que habían en el territorio y la disponibilidad de arcillas y otros elementos en la zona, en cuestión de un año fundó la Locería del Carmen, dando paso a la creación de más locerías y al crecimiento del oficio en el municipio. 

Entre los años 1930 y 1950 toda Colombia tenía algún relacionamiento con este municipio y las fábricas allí presentes, ya que desde el Carmen de Viboral se proveían de lozas para suplir la necesidad de estos elementos en las casas y negocios del país. De allí salían en mulas o camiones que se movilizaban hasta los puntos más lejanos del país. 

Con el crecimiento de este oficio también nació la escuela Nacional de Cerámica Jorge Eliécer Gaitán, que luego se transformó en un Instituto Técnico Industrial, para enseñar el oficio de la cerámica a los más jóvenes y preservar esta tradición. En 1970 Rafael Ángel Betancur motivó a los ceramistas a innovar en las piezas de loza, realizando pinturas sobre ellas, inicialmente con figuras de naturaleza, dando una fuerte identidad a los productos de este municipio antioqueño. 

El paso de los años y la industrialización de este oficio al cual sólo unas pocas empresas pudieron acoplarse, hizo que el auge de la cerámica artesanal disminuyera, los hornos de carbón y los procesos manuales no podían competir con la nueva tecnología que usaban ya algunas empresas, por lo que muchas de las locerías pioneras en este oficio cerraron sus fábricas. 

El amor de unas pocas personas por la arcilla y las creaciones que podían hacer con ellas, logró que esta tradición no se acabara por completo. Algunos talleres continuaron haciendo piezas artesanales, que se convirtieron en modelos únicos y muy bien  valorados.

En los últimos año hubo un resurgir de la tradición ceramista en el Carmen de Viboral; más talleres abrieron de nuevo sus puertas, creando pintas icónicas y hoy en día, son una de las principales fuentes económicas del municipio, convirtiendo esta tradición en una actividad turística donde las personas más allá de comprar piezas de cerámicas pueden vivir experiencias memorables dentro de los talleres. 

 

Si quieres conocer más detalles sobre el Carmen de Viboral da clic aquí 

Y si te interesa visitar y conocer los talleres ceramistas te dejamos sus contactos. 

Cerámicas Artemanía (+57) 314 600 03 36
Cerámicas Esmaltarte (+57) 313 630 00 54
Gratitud Artesanal (+57) 314 731 76 48
Museo Vivo de la Cerámica El Dorado (+57) 312 770 10 00
Alfarería Los Cardona (+57) 311 757 31 61

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